Mientras la oruga se acercaba a la flor
se pintaba de rojo y dejaba su huella.
lunes, 19 de mayo de 2008
miércoles, 14 de mayo de 2008
lunes, 12 de mayo de 2008
La hermosura de lo que cada día vemos IV (final, final desesperanzado)
En mi cuerpo espero
con mi mano en movimiento
en mi cuerpo espero,
con la caricia de mis dedos
sobre el papel,
en mi cuerpo espero,
con mis piernas en cuclillas
y los brazos en mi cuerpo.
De cuclillas espero
moviendo mis brazos,
raspando el suelo.
Espero.
De cuclillas espero
con una mano acariciándome
y la otra golpeándome.
Espero
En mi cuerpo y con mi cuerpo
espero...
el sonido repentino
con la dulzura de su voz,
de piernas cruzadas
con la mente dormida
el vaso sin leche y el cuerpo sin vino.
Espero.
En mi cuerpo espero
con mis pies descalzos
mis uñas doloridas
y mis manos podridas.
sábado, 10 de mayo de 2008
La hermosura de lo que cada día vemos III

De dónde volví? No lo sé
todo empezó con el deseo de un beso
y siguió con la imaginación del juego
y casi se ahogó en el barril de vino
De dónde volví? Ahora estoy entendiendo.
Volví de la burbuja de aquél sabor y
Volví de la burbuja de aquél sabor y
volví del borde de aquel barril
y caí en tu cuerpo, en tu mirada,
en tu oreja, y caíste en mi cuerpo
y tus labios besaban mis pies
y caí en tus pies (a tus pies)
y caminé junto a tu cara
y casi tuvimos el mismo sueño
y despertamos (despertamos?)
y ya no habían cuerpos
no había oreja, boca ni pubis
y no había vino dentro del barril,
sólo el recuerdo de los cuerpos.
De dónde volví?
Creo haber vuelto de la séptima dimensión (y dime tú si existe (O, ES))
y de lo divino y de Dios(a) y del vino
y de Tellier, y de Sábato y de Kundera (Cortázar también, sólo que más despacio)
y del recuerdo de dos niñas.
De dónde volví?
Volví de lo eterno,
volví del alma
y reposé en mi cuerpo.
miércoles, 7 de mayo de 2008
La hermosura de lo que cada día vemos II

¡Cómo se hacían cosquillas
aquélla noche y la otra
la sábana con el colchón!
y tu cuerpo yacía dormido
sobre aquélla mancha de vino
y mi lengua juegueteaba
en el mar de la tuya
¡Cómo temblaba mi mano
ante aquél jarrón de vino
al llevármelo a los labios!
y mis pies abrazaban tu belleza
y tu belleza lamía mi poesía
con esa mancha de vino.
¡Cómo bebimos esa noche
y la anterior y la siguiente
y esa mancha se convertía también en la mía!
Cómo reímos aquélla mañana al decirnos buen día
y tu mirada y la mía
y tu oreja y tu pubis
y mi dedo en tu oreja
y mi mano
¡Cómo esperábamos la siguiente noche
durante el día!
martes, 6 de mayo de 2008
La hermosura de lo que cada día vemos I

Deseo darte un beso
un beso convertido en un verso
un beso como el que no se acaba nunca.
Deseso darte un beso
como darte el poema
sin pedir la poesía,
deseo darte un beso y
doblar la espalda y estirar la mano y
cortar una flor.
Deseo darte un beso
mi crucifijo, mi maldición.
Deseo darte un beso y pedir perdón,
arrodillarme, tocar tus manos.
Deseo darte un beso y
luego pararme y mirarte con odio.
Deseo darte un beso,
un beso como el primero, como el último, como el que nunca fué
deseo darte un beso.
Deseo darte mi confianza
de columna a pecho
de boca a oreja, de labio a mano.
Deseo darte un beso
y abrazar tus pies
como a mi poesía.
Deseo darte un beso
y decirte que nadie
tiene idea de la belleza
sólo la que tiene asombro
sólo la que es poeta!
¡Deseo darte el beso del sueño
que crece
que se muere de tanto crecer!
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